De acuerdo con los estudios realizados, la incapacidad física y laboral tiene por sí misma un efecto devastador en la salud física y psíquica del trabajador. El análisis de los datos disponibles sugiere que si la baja laboral por dolor de espalda se prolonga hasta las 4 semanas hay que tomar medidas específicas, pues los trabajadores que alcanzan ese plazo tienen entre un 10 y un 40% (según los ámbitos) de posibilidades de seguir de baja 1 año después. Y prácticamente ninguno de los que sufre una baja de más de 1 año puede volver a llevar una vida normal, activa y sin dolor, con independencia de cuál fuera su diagnóstico original o de qué tratamientos haya recibido o se le apliquen después. Esa situación es perjudicial para la empresa y el erario público por los costes que conlleva, pero, sobre todo, para el trabajador por las secuelas que depara.
Prevención:
Observa una buena higiene postural tanto en casa como en la actividad laboral. Conocer y cumplir normas de higiene postural que enseñan cómo adoptar las posturas y movimientos propios del trabajo de forma que la carga para la columna vertebral y su musculatura sea menor.
Conocer y usar adecuadamente los elementos ergonómicos disponibles en el trabajo que permiten ejercer la labor minimizando la carga que soportan la columna vertebral y su musculatura.
Mantener y desarrollar la musculatura de la espalda. El entrenamiento de la musculatura implicada en el funcionamiento de la espalda disminuye el riesgo de que se contracture. Si se practican correcta y asiduamente, algunos ejercicios aeróbicos, como la natación, pueden ser suficientes para mantener en buen estado la musculatura de la espalda y el estado físico general.
Realizar estiramientos con regularidad.
Practicar una actividad deportiva como natación, gimnasia, pasear a ritmo rápido o andar en bicicleta, pero sin olvidar un buen calentamiento previo que incluya estiramientos. Y al finalizar, dedica unos minutos a la relajación muscular.
Beber abundante líquido, una buena hidratación contribuye a prevenir lesiones.
Mantener un peso lo más ajustado posible a tu edad y condición, un abultado abdomen desequilibra el tronco y limita la movilidad.
No automedicarse y menos con antiinflamatorios y miorrelajantes. Ante síntomas de dolor de cuello, espalda o cintura, acude siempre al médico.
Generar un buen ambiente de trabajo con los compañeros y la empresa, pues ello ha demostrado disminuir el riesgo de que aparezca el dolor de espalda y, si ya lo ha hecho de que persista o genere secuelas de incapacidad ya que el estrés es uno de los factores que aumenta el riesgo de padecer dolor de espalda, altera el estado de los nervios que controlan el funcionamiento de los músculos, por lo cual facilitando su contractura. El estrés también podría interferir en la coordinación de los distintos grupos musculares que participan en el funcionamiento de la espalda. En condiciones normales, los abdominales y la musculatura para vertebral se coordinan entre sí para mantener una postura o conservar el equilibrio durante el movimiento. Esta coordinación depende de reflejos nerviosos. El estrés podría afectar a la coordinación de estos reflejos y provocar que la musculatura se contrayera inadecuadamente o a destiempo, lo que facilitaría su contractura.
Normas generales de elevación de cargas:
Separar los pies, uno al lado del objeto y otro detrás, a partir de la posición de agachados (posición de sentados), mantener la espalda derecha (que no siempre es vertical).Una espalda derecha hace que la espina dorsal, los músculos y los órganos abdominales estén en alineamiento correcto.
Cuello y cabeza deben seguir la alineación de la espalda.
Dedos y manos han de extenderse por el objeto para ser levantados con la palma. Los dedos solos, tienen poca potencia.
Acercarse al objeto, brazos y codos al lado del cuerpo. Si los brazos están extendidos, pierden mucha de su fuerza.
El peso del cuerpo está concentrado sobre los pies.
Comenzar el levantamiento con un empuje del pie trasero para evitar la torsión del cuerpo, pues es la causa más común de lesión de la espalda, se ha de cambiar el pie delantero en la dirección del movimiento.
Si el objeto es demasiado pesado para una persona, deben coordinarse entre ellos contando, uno, dos, tres, arriba.
A modo de indicación general, el peso máximo que se recomienda no sobrepasar (en condiciones ideales de manipulación) es de 25 kg.
No obstante, si la población expuesta son mujeres, trabajadores jóvenes o mayores, o si se quiere proteger a la mayoría de la población, no se deberían manejar cargas superiores a 15 kg.
- Para ver la normativa y las recomendaciones del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo pincha aquí: http://www.mtas.es//insht/practice/g_cargas.htm

